¿Por qué nos lo ponemos tan difícil?
Hace unas pocas semanas, di un curso en Barcelona sobre Habilidades Directivas. Al terminar la sesión, estuve charlando con varios de los asistentes al curso.
Hablando con Tania (nombre inventado), una chica brasileña muy atractiva de no más de 25 años, me comentaba: “Regreso a mi país en unos meses, para empezar a trabajar. He acabado aquí el Master en Finanzas Internacionales y es hora de regresar a Brasil”. Yo me interesé por ella, y le pregunté dónde pensaba ir. Ella me contestó, dudando, “Bueno, a mí me encantaría ir a Río, es la ciudad que amo. Pero allí no encontraré trabajo, así que voy a ir a Brasilia, que no me gusta nada”.
Yo, perpleja. Una mujer tan preparada, con Masters, idiomas, experiencia internacional… ¿no encontrará trabajo en Río, una ciudad de muchos millones de habitantes?… Por supuesto, no dije nada.
Continué charlando con Marta (nombre también supuesto), una chica de Barcelona muy simpática y alegre, menor de treinta años. Ella se mostraba inquieta por su futuro. “No sé qué hacer”, me decía. “Acabo ahora el Master y ya estoy trabajando. Pero a mí lo que realmente me gusta es escribir. Tengo una novela casi terminada y me encantaría acabarla y dedicarme a ello. Es lo que más me gusta hacer”.
Yo seguía perpleja: “¿por qué no haces un curso de escritura, un taller de novela, y acabas tu libro?”, le solté (casi a mi pesar).
“No sé”, me dijo, “tengo que llegar a fin de mes. Mi novio trabaja también y no puedo pretender que él corra con todos los gastos”. Tras charlar un buen rato, me aseguró que va a continuar escribiendo…
Desde entonces no paro de pensar: ¿Por qué nos lo ponemos tan difícil? ¿Por qué no seguimos nuestros sueños? ¿Por qué nos empeñamos TANTO en no ser felices? A veces, sería todo tan sencillo si simplemente nos dejáramos llevar por aquello que queremos, que nos gusta, que nos llama… Pero en vez de esto, nos ofuscamos, nos ponemos tensos y serios y vamos corriendo a hacer justo todo lo contrario a lo que realmente queremos.
Y cuando eso lo hacen personas que aún no han cumplido la treintena, por puro miedo, por pánico a la vida, da realmente lástima…
Sugiero que nos relajemos todos un poquito… Que tengamos más confianza en nuestras posibilidades. Y que confiemos más en la vida, que siempre es generosa cuando nosotros también lo somos…