María se creía feliz con su rutina y su trabajo administrativo cuando un cáncer de pecho le obligó a replanteárselo todo para comenzar su propio negocio. Ignacio se creía muy seguro en su trabajo de ejecutivo agresivo, cuando un viaje a la India le revolvió su interior para dedicarse desde entonces a crear empresas solidarias.
Muchos jubilados y jubilados prematuros desean continuar trabajando y aprovechar su enorme experiencia para emprender nuevos caminos, a menudo en forma de empresa propia. Otros profesionales, por su parte, sienten que tras veinte años de experiencia en empresas de mayor o menor tamaño, han perdido la motivación. Que los objetivos y los valores corporativos ya no les implican como antaño. Ha llegado la hora de cambiar el rumbo de su vida.
En otras ocasiones, las personas buscan mayor calidad de vida, flexibilidad, libertad, o un mayor desafío en el trabajo. Algunos se aburren, o desean crear un mayor impacto en su entorno. Otros simplemente ansían dedicar su tiempo y su vida a su pasión. Juan, abogado de éxito y con gran prestigio social, se decidió un buen día a abandonar su profesión para consagrarse a la pasión de su vida, los caballos. Mila, por su parte, dejó la comodidad y seguridad del despacho de la empresa editorial para la que trabajaba, para dedicarse a lo que su interior le exigía, la pintura.
Sea cual sea tu caso, y siguiendo la célebre frase de Harold Whitman, “no te preguntes qué es lo que el mundo necesita; pregúntate qué es lo que te hace sentir vivo. Y hazlo. Porque lo que el mundo necesita es gente que se sienta viva.”
¿Cuáles son los ingredientes básicos para el éxito?
Hemos entrevistado en profundidad a más de cincuenta personas que han dado un giro a su vida persiguiendo su sueño. Poco a poco se han ido perfilando y destacando varios factores básicos, los más importantes, para explicar por qué unas personas se arriesgan a dar un golpe de timón mientras que otras se conforman con dejarse llevar por unas rutinas que no les colman. En todos los entrevistados se daban, en mayor o menor medida, estos ingredientes:
Capacidad de asumir riesgos.
También es necesaria una cierta dosis de inconformismo para romper con una situación que tal vez no es la ideal pero que es percibida como fácil y cómoda.
Motivación. Todas las personas entrevistadas tenían una enorme fuerza interior, un convencimiento claro de que querían cambiar sus vidas.
Creatividad. Curiosamente, este factor resulta crucial en los casos estudiados.
Experiencia. La gran mayoría precisó de una amplia experiencia para saber hacia dónde dirigirse. Hay que meditar y probar mucho hasta saber a ciencia cierta qué se anhela.
Honestidad. Cuando todas las fuerzas externas te llevan a permanecer pasivo anclado en la costumbre, a mantener el ’status quo’, a dejarse llevar por la marea, es preciso contar con buenas dosis de lucidez y honradez para situarse ante el espejo, mirarse el alma y decirse con la máxima sinceridad, sin engaños, qué es lo que uno realmente desea.
Proceso introspectivo. Antes de ser capaces de responderse con la honestidad requerida, aquéllos que han perseguido su sueño han pasado por un proceso difícil de introspección.
Pasar a la acción. Es fantástico tener un sueño, una pasión, pero si no nos lleva a la acción, no será más que un refugio engañoso para las decepciones diarias, un espejismo.
Perseverancia. No nos engañemos: perseguir un sueño no suele ser un camino de rosas. Muchas veces se presentan obstáculos que nos llevan al fracaso o dificultades que retrasan su cumplimiento. Es necesaria la constancia para intentarlo de nuevo, a pesar de todo y de todos. Cada derrota no se debe tomar más que como un vericueto que nos acerca al éxito final.